Míralo de punta a punta.
Lo que ve tu equipo, lo que ve el cliente, y lo que vuelve a tu bandeja. En cursiva, lo que dices tú mientras lo enseñas.
El buque insignia. Un botón en tu óptica → un WhatsApp en su móvil → su respuesta en tu bandeja.
Un toque en «Listo»
«Llegan las gafas de María del laboratorio. Mi empleado no la busca ni la llama: abre el panel, y aquí está. Un toque.»
Le llega, desde tu número
Sabes que viene, sin una sola llamada
«María pulsa “Pasaré a recogerlo”. Ni escribe. Y su respuesta te cae aquí:»
¿Y si no tiene WhatsApp?
Recibe una llamada de tu óptica diciéndole lo mismo. Nadie se queda sin avisar.
Llamada de Óptica 1500
«Hola María, le llamamos de Óptica 1500. Sus gafas graduadas ya están listas, puede pasar cuando quiera. ¡Le esperamos!»
Este sale solo, sin que nadie toque nada. 24 horas antes de cada cita — el que salva la agenda.
El recordatorio se envía solo
Una revisión que no se pierde es una que facturas
«Juan confirma, o te pide cambiarla — y lo ves a tiempo para dar ese hueco a otro.»
Todo esto pasa con el número que tus clientes ya conocen, con la voz y el tono de tu óptica, sin que tu equipo tenga que acordarse de nada.
«Empezamos por lo que ya está listo —pedidos y citas— y cuando quieras, encendemos el motor de las revisiones.»